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Sobre la importancia de escoger bien a tus proveedores

Actualizado: 6 de nov de 2020

Un proveedor puede o salvarte la vida o provocarte migraña. De alguna manera u otra, es parte de tu equipo de trabajo, por lo que has de confiar 100% en esta empresa. Te cuento mi experiencia reciente con 3 proveedores distintos (2 perfectos, 1 desastre) y te ofrezco, modestamente, algunos consejos que quizá te ayuden si has de escoger proveedor.



Este mes hemos contratado en Qualsevol Nit a tres empresas con las que no habíamos trabajado anteriormente. Estamos enfrascados en un nuevo proyecto y necesitamos apoyos extra. Con dos de ellas todo fluyó como la seda, hicieron un trabajo excelente y nos sentimos tan agradecidos con elles que haremos todo lo que esté en nuestra mano (recomendarles a otras empresas, ofrecerles de forma gratuita el servicio que nos han ayudado a crear, volviéndoles a contratar en cuanto tengamos ocasión, etc) para darles ese afecto que sin duda merecen... y una nos salió rana.


Empiezo por las buenas:


- In & Out Studio: aquí te dejo su web y su Instagram. Nos ayudaron con social media.

- Coure: aquí te dejo su web y su Instagram. Nos ayudaron con diseño gráfico.


Y te digo lo mismo que les dije a elles: que solo tengo buenas palabras. Ambas han entendido perfectamente lo que necesitamos (y no era tarea fácil porque no hablamos de tomates sino de ideas, de aspiraciones, de conceptos...) y el resultado ha sido WOW. Estoy deseando contar más porque realmente me han dado muchísimas alegrías esta semana :)

Sobre la que nos salió rana...

Creo que ni mencionaré su nombre, me parece la opción más elegante. Quien quiera saber a qué empresa de merchandising NO contratar, que me escriba por privado. Mira que en su caso era fácil: escogimos los productos nosotros mismos, les dimos los diseños hechos (guapísimos, además), dijimos con exactitud qué queríamos y les recalcamos mil veces que prestábamos muchísima atención a los detalles y que somos muy perfeccionistas... nada, un desastre.


Desde nuestro punto de vista hicieron un trabajo, como mínimo, mejorable. Y cuando nos quejamos, lo único que recibimos por su parte fueron argumentos patéticos y la amenaza de reclamarme el pago que nos quedaba por realizar por la vía legal... Blacklist. Un dinero directamente tirado a la basura y un mal rollo en el cuerpo que me durará semanas. Todo mal, en definitiva.

Entonces. Expondré tres claves que, basándome en mi experiencia, me parecen fundamentales para escoger un buen proveedor. Por si te pueden ser de utilidad si tienes que enfrentarte a la decisión de con qué empresa trabajar y en parte también para recordármelo a mi misma y que no me vuelva a ocurrir nunca más esta terrible experiencia con la empresa rana. Ahí van:


  1. Dedicarle tiempo a la búsqueda. Y no comprar hasta no estar 100% convencida/o, por mucho que te presionen o los propios proveedores para cerrar la venta o tus compañeros porque necesitan ya x producto/servicio o tú misma/o porque el calendario se te viene encima. Las horas que le dediques a encontrar a la empresa perfecta serán horas cagándose en su madre que te ahorrarás luego.

  2. Pedir recomendaciones y darle importancia a las conexiones. Si puede ser gente de alguna manera ya conectada a ti, o bien porque son de tu sector o porque tenéis clientes/conocidos en común, mejor que mejor. Ahora me pondré un poco mística pero yo creo mucho en la movida esta de las energías. Creo que la peña cutre atrae a otra peña cutre, que la peña trabajadora atrae a otra peña trabajadora, etc. Si ya hay una empresa con la que tengas ciertas conexiones y te de buen rollo, tira palante. Si no tienes ninguna empresa a la vista, pide recomendaciones a otros colegas de tu sector con los que más conectes.

  3. Comenzar con poco, poquísimo. No siempre es sencillo porque a veces es todo o nada, pero si tienes ocasión haz un pequeño testeo la primera vez que comiences a trabajar con alguien nuevo. Y esto aplica también al equipo, por eso se inventaron los períodos de prueba. En ambos casos considero que son colaboradores, ya sea que te ofrecen producto, servicio o una jornada completa, la línea entre unos y otros es fina si lo piensas bien. Con una prueba podrás ver si hay opciones de encajar o no.


Bueno, espero que estos consejitos te sirvan de algo y que mires a tus colaboradores con el mismo cariño que Janelle Monáe mira a su familia en Antebellum (tremenda película).



© 2020 by Paula Pérez Fraga