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Qué rabia, de verdad


Hoy debería haber sido un día diferente. Si la semana pasada la Generalitat no nos hubiera dado el palo cancelando toda actividad cultural, hoy deberíamos haber estado en CASA SEAT escuchando a Mishima.



Ordre i aventura. Así se llama el quinto disco de Mishima. Con motivo de su décimo aniversario, la banda -una de las más relevantes de Catalunya- lo ha reeditado y el resultado es increíble. Hoy sale a la venta. Y si hoy hubiera sido un día diferente, la presentación oficial hubiera sido en CASA SEAT.


Hubiéramos escuchado el disco entero, previa y posterior entrevista con Jordi Bianciotto, reconocido periodista musical de Barcelona y amigo de David Carabén, frontman de Mishima. Hubiera sido mágico reencontrarnos con este disco en un evento tan romántico y tan exclusivo en el buen sentido.


A dicho evento le hemos llamado #ListeningRoom, es una colaboración de Qualsevol Nit y las personas encargadas de llenar de contenidos la CASA SEAT, que son muchas y todas maravillosas. El primer #ListeningRoom (aquí puedes ver algunos highlights) fue con un invitado excepcional, Ferran Palau, también lo mejor de lo mejor que tenemos en la escena local. Y el segundo también hubiera sido un motivo de orgullo.

Este parón cultural también nos ha afectado a la venta de las suscripciones, un proyecto en el que llevamos trabajando sin descanso desde abril y que dos días antes habíamos presentado al mundo (de nuevo, aquí puedes ver algunos highlights, aquí puedes ver de qué se trata y aquí profundizar en todo lo que ofrecemos). Nuestras suscripciones no son como las de otro medio: son una ayuda para que podamos seguir haciendo nuestra labor, publicando contenidos que interesen a nuestra audiencia, siendo el portavoz de sus inquietudes, descubriéndoles los artistas que merecen escuchar, etc.


Pero van mucho más allá: descuentos en tiendas de discos, sorteos de libros musicales, invitaciones a conciertos, asistir a actividades que organizamos nosotros solo para ellos... Y recibir un completísimo welcome pack (vinilo + cd + postal + cervezas + tote + taza). ¿Lo mejor? Que se puede personalizar según los gustos de cada uno.

Meses de esfuerzo después, podemos decir bien alto que hemos creado un club para melómanos de Barcelona. La gente lo ha visto así, les encanta que apostemos por lo local y ayer una suscriptora compartió su welcome pack en Instagram diciendo que cuidamos los detalles. Qué maravilla y qué orgullo porque realmente los detalles son nuestra obsesión. Y que alguien externo a nuestro círculo lo vea... Es que uf, es increíble.


Nervios, emoción, angustia, felicidad... Hemos ido surfeando como hemos podido en una montaña rusa de emociones muy intensas. Quizá el sentimiento más intenso fue el profundo alivio que sentimos después de hacer el lanzamiento. Fue un embarazo muy largo y un parto muy doloroso, pero cuando vimos que lo lanzamos y que la gente se comenzó a apuntar REAL...



Algo así. E íbamos bien, poquito a poquito, pero bien. La gente se iba suscribiendo y nos iban llegando sus feedback. Todo ok. Pues bien. Se para la cultura y se paran las ventas. Ipso facto. Teníamos ya algunas actividades e invitaciones en marcha... vuelve a hacer todo de nuevo. Prepara a contrarreloj una campaña para intentar salvar la situación... En fin.

No sé. Me da rabia. La verdad es que me da mucha rabia. Evidentemente entiendo la situación y comprendo que salvar vidas es más importante que todos estos pequeños dramas individuales. Pero que cierren la cultura de verdad que no lo puedo entender. Después de todos los esfuerzos que se han hecho para que sea #CulturaSegura, que lo es y no me cabe ninguna duda, no puedo entender por qué nos lo ponen tan difícil.


Por último. Me decía mi padre que ahora no se trata de vivir sino de sobrevivir, que las metas personales y profesionales he de postergarlas porque ahora no toca, y que si tengo para cubrir mis gastos ya me puedo dar con un canto en los dientes. Y realmente lo pienso y sí, sé que soy afortunada. Y también me da rabia saberlo y a la vez verme así de enfadada, como si no fuera consciente de la desgracia a mi alrededor. Pero mira, yo qué sé, siento dentro de mí que las cosas se pueden hacer de otra manera. Y tengo un poco de duelo por lo que debería haber sido. Tendré que superarlo, qué remedio me queda.